PAISAJE PROTEGIDO
DE LOS PINARES
DE RODENO

Nombre y figura de protección : Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. Declarado por Decreto 91/1995 de 2 de mayo, de la Diputación General de Aragón.
Términos municipales : Albarracín, Bezas y Gea de Albarracín.
Extensión : 3.355 has. de Paisaje Protegido.
Altitud : Entre 1.095 m., en el Barranco de Tobías y 1.602 m. en el Cerro de la Cruz de Montoyo.


El Paisaje Protegido del Rodeno, el primero declarado en la Comunidad Autónoma de Aragón, está situado en un contexto geológico y geomorfológico de gran interés. Constituye un magnifico ejemplo de multiplicidad de formas rocosas a pequeña y gran escala, así como de la estrecha relaciión entre geología, flora, fauna, arqueología prehistórica y actividades tradicionales del hombre, todo lo cual conforma un paisaje singular que ha merecido la protección especial.

Lo primero que llama la atención conforme el viajero se acerca a la zona son las grandes masas rocosas de color rojizo que sobresalen en el horizonte sobre un manto de vegetación arbórea. Ya en Albarracín, que constituye un magnífico portal de entrada de obligada visita, comienza el Paisaje Protegido de los Pinares del Rodeno.

Esta singular zona es consecuencia directa de la interrelación de diversos factores naturales: clima, relieve y naturaleza del sustrato. La interacción entre todos ellos confiere una alta complejidad a la zona, reflejada en la diversidad de ambientes naturales que conforman el Espacio Protegido.

La aparición de las distintas formas del relieve vienen determinadas principalmente por las características geológicas de las rocas presentes y por los distintos agentes atmosféricos que intervienen. Así, el área que se conoce como Rodeno, corresponde a una amplia zona en la que afloran materiales rocosos, principalmente areniscas rojizas, que han sido modelados por el agua, el viento, cambios de temperatura, etc., dando origen a múltiples y caprichosas formas. Constituye, pues, un magnífico ejemplo de modelado del relieve, resultado de un interminable proceso que sigue en nuestros días.

Las formas más espectaculares, desde el punto de vista paisajístico, corresponden a los llamados "escarpes" y "hoces". La acción de la erosión del agua sobre materiales rocosos, bastante compactos y resistentes a la alteración mecánica, ha originado que los ríos se hayan encajado creando profundos barrancos. Un magnífico ejemplo es el Barranco del Navazo, donde el agua discurre por angostos estrechamientos de paredes verticales.

Ahora bien, estas hoces presentan zonas concretas en las que la presencia de fallas es más frecuente y es en ellas donde la meteorización ha actuado con mayor intensidad. Este hecho ha causado que los escarpes antes mencionados se hayan agrietado, formando grandes "bloques" de arenisca, de dimensiones muy variables, aislados por "corredores" cuya anchura oscila entre unos pocos decímetros hasta varias decenas de metros.

Fotografía Panorámica de 360º del Pinar de RodenoCuando el espaciado entre las fallas o líneas de debilidad es menor, se suelen formar abundantes bloques aislados, dando origen al "modelado turricular" o "torres". La erosión ha hecho que las formas de bloques y torres sean redondeadas, con aristas y vértices poco marcados.

Todo este conjunto de formas de modelado perdería gran parte de su significación paisajística si no entrara en juego el segundo elemento creador de paisaje, la vegetación.

La especie protagonista es el pino rodeno (Pinus pinaster), que da nombre al Paisaje Protegido y es fácilmente identificable por sus grandes piñas.

Mapa del Espacio Protegido (77k) Nos encontramos ante un caso realmente espectacular del fenómeno de colonización del medio por parte de una especie arbórea, en el que el pino rodeno, lejos de ser especialista de zonas rocosas, es capaz de penetrar con sus fuertes raíces incluso en los intersticios más pequeños, contribuyendo, junto a otros fenómenos, a la progresiva fragmentación de los grandes bloques de roca. De esta forma se crea un mosaico de zonas rocosas casi compactas, progresivamente colonizadas por el pino, y áreas con más suelo pobladas por extensos rodales del mismo. El caso extremo corresponde al tramo final del Barranco del Navazo, con la presencia, a veces inverosímil, de pies dispersos sobre macizos rocosos compactos.

El Rodeno constituye la espina dorsal del Paisaje Protegido. Comienza en la Hoz del Barranco del Navazo (también denominada del Cabrerizo o del Reguero) y prosigue por llamativas crestas y escarpes estructurales en dirección Norte-Sur hasta finalizar en las proximidades de Bezas en una zona de bloques y corredores, próxima a la carretera de esta localidad.

Es sin duda la unidad paisajística más representativa del Espacio y en buena medida responsable de su alto interés. De gran originalidad, fuerza y belleza , crea un paisaje intenso, de gran colorido y espectacularidad, caótico pero a su vez ordenado. Los contrastes cromáticos entre el verde del pinar y los rojos de las areniscas son únicos en la comarca y en nuestra Comunidad Autónoma.

Desde sus puntos más altos se pueden observar con más facilidad las especies de aves propias de los roquedos. El aficionado a la ornitología quizá pueda ver una pareja de Águila Real (Aquila chrysaetos), cuya reproducción en el Espacio parece muy probable, además del Halcón Peregrino (Falco peregrinus) y Búho Real (Bubo bubo). Cernícalos (Falco tinnunculus), Cuervos (Corvus corax) y Chovas Piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhacorax) completan la avifauna rupícola.

Al abrigo de los pinares viven especies de mamíferos como el frecuente Jabalí (Sus scrofa) y dos especies de cérvidos: el Corzo (Capreolus capreolus) y el Ciervo (Cervus elaphus) mucho más escasa.

El Zorro (Vulpes vulpes) es, como siempre, el carnívoro más abundante, seguido por la Garduña (Martes foina). Tan sólo en raras ocasiones se logra detectar rastro de Gato Montés (Felis sylvestris). Los mamiferos reseñados, a excepción de la Ardilla (Sciurus vulgaris), omnipresente y muy abundante, y la Liebre (Lepus granatensis), está menos abundante, resultan muy difíciles de observar.

Alrededor del eje anterior se asienta una masa compacta y continua de pino rodeno. Las formas del relieve propias de esta zona no son aquí tan evidentes y no sobresalen apenas de la masa boscosa, quedando en su interior. Es un paisaje donde domina el elemento vegetación, enmascarando al resto, menos brusco, más suave y menos contrastado. A pesar de su continuidad y homogeneidad exterior, su interior crea una sensación totalmente contraria motivada por la abundancia y variedad de formas de modelado menores, como las viseras y los tormos, que salpican la masa arbórea creando numerosos rincones de gran belleza.

Tafonis y alvéolos Las cavernas y los abrigos formados al pie de escarpes y de grandes bloques, frecuentemente utilizadas por el hombre prehistórico, suelen tener su origen en erosión diferencial de un estrato de la roca más blando bajo otro más resistente a la erosión. Este nivel resistente forma una "visera" sobre la zona erosionada del nivel inferior. Cuando la erosión diferencial ha incidido más en la base de los bloques menores o de las torres, éstos adquieren una forma "en champiñón", denominándose entonces "tormos".

Fotografía Panorámica de 360º del Mirador del Pinar de Rodeno (90k) Un observador cuidadoso descubrirá, además, un conjunto de formas de menor tamaño constituido por los tafonis, los alvéolos y las gnammas. Los "tafonis" son huecos en la pared rocosa, de forma semiesférica. Los "alvéolos" son también huecos en la roca pero de menor tamaño. Suelen encontrarse en grupos y cuando están muy juntos forman una estructura denominada "panal de abeja". Las "gnammas" son depresiones localizadas en la superficie de la roca, de planta circular o elipsoidal que en ocasiones llegan a alcanzar un gran desarrollo, como es el caso de la ubicada en lo alto de "El Mirador".

Ganmma del Mirador El Pinus pinaster no sólo es conocido por el nombre de pino rodeno. También se le denomina pino resinero ya que se ha utilizado desde antaño para la obtención de resina. Hoy todavía es posible ver en los pinares de Albarracín y Bezas los despoblados de resineros, sus casetas, así como las macetas, chapas...

La técnica utilizada consistía en quitar la corteza o "pizorra" con el hacha para, a continuación, con la ayuda de una maza marcar el perfil de la media luna en la parte inferior de la zona que se había limpiado. Sobre la marca se colocaba la grapa (simple placa de hojalata) con el objeto de que, al recoger la resina, ésta resbalara sobre la grapa y cayera en la maceta, colocada inmediatamente por debajo de la grapa y apoyada sobre un clavo.

El primer dato que se tiene sobre la adjudicación de un aprovechamiento de resinas en estos montes es de 1846, disfrutado por La Unión Resinera Española a 3 céntimos el pino.

Los aprovechamientos resineros se encuentran abandonados desde el principio de los años setenta debido al paulatino descenso de su rentabilidad.


Texto y fotografías de esta sección:
Diputación General de Aragón: Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. Zaragoza, 1997.